Montar una empresa en España es más sencillo de lo que parece, pero el orden de los pasos importa. Si te equivocas al principio, por ejemplo eligiendo una forma jurídica que no encaja con tu proyecto, corregirlo después cuesta tiempo y dinero. En esta guía te contamos cómo decidir y qué trámites tienes que hacer, sin rodeos.
Antes de nada: ¿autónomo o sociedad limitada?
Es la primera decisión y condiciona todo lo demás. Casi todos los proyectos que empiezan en España lo hacen como autónomo o como sociedad limitada (SL), así que nos centramos en esas dos opciones.
Darte de alta como autónomo
Es la vía más rápida y barata. No necesitas notario ni capital, y la gestión del día a día es más ligera. A cambio, respondes de las deudas del negocio con tu patrimonio personal, y tus beneficios tributan en el IRPF, un impuesto progresivo: cuanto más ganas, mayor es el porcentaje que pagas.
Si es la primera vez que te das de alta, o no lo has estado en los últimos años, puedes acogerte a la tarifa plana: una cuota reducida a la Seguridad Social durante los primeros doce meses, en torno a 80 euros al mes. Tiene requisitos, así que conviene comprobarlos antes del alta, porque se solicita en ese momento.
Crear una sociedad limitada
La SL separa tu patrimonio del de la empresa: en general, si el negocio va mal, respondes solo con lo que has aportado. Sus beneficios tributan en el impuesto de sociedades, con un tipo fijo, y las empresas de nueva creación tienen un tipo reducido en sus primeros ejercicios con beneficios. Además, es la forma natural si vas a tener socios o buscar inversores, porque permite repartir participaciones.
La contrapartida es más papeleo y más coste fijo: escritura ante notario, inscripción en el Registro Mercantil, contabilidad formal y depósito de cuentas cada año.
¿Cuál te conviene?
Como regla general, el autónomo encaja para validar una idea con poco riesgo o para una actividad profesional en solitario. La SL encaja cuando hay socios, cuando el negocio asume riesgos o deudas importantes, o cuando los beneficios crecen lo suficiente como para que el impuesto de sociedades salga más a cuenta que el IRPF. Ese punto depende de cada caso, así que merece la pena hacer números con un asesor antes de decidir. Te lo explicamos con ejemplos en ¿Autónomo o sociedad limitada? Cómo elegir.
Cómo crear una sociedad limitada, paso a paso
Desde la Ley Crea y Crece de 2022, una SL se puede constituir con un capital social desde 1 euro. Pero ojo con la letra pequeña: mientras el capital no llegue a 3.000 euros, la sociedad debe destinar al menos el 20 % de sus beneficios a reserva legal, y si se liquida sin patrimonio suficiente, los socios responden solidariamente por la diferencia hasta esos 3.000 euros. Poner algo más de capital desde el principio también da más confianza a bancos y proveedores.
Con eso claro, estos son los pasos por la vía tradicional:
- Reserva el nombre. Solicita al Registro Mercantil Central un certificado de denominación social que confirme que el nombre que quieres está libre. Pide varias opciones por si la primera está cogida.
- Abre una cuenta bancaria y aporta el capital. La cuenta se abre a nombre de la sociedad en constitución, y el banco te dará un certificado del depósito que necesitarás en la notaría.
- Prepara los estatutos. Recogen el nombre, el domicilio, la actividad, el capital y cómo se administrará la sociedad. Existen estatutos tipo que simplifican y abaratan el proceso.
- Firma la escritura ante notario. Todos los socios, o sus representantes, firman la escritura de constitución. El notario suele encargarse de pedir el NIF provisional de la sociedad.
- Liquida el impuesto correspondiente. La constitución de sociedades está exenta del impuesto de operaciones societarias, pero normalmente hay que presentar la autoliquidación ante la comunidad autónoma para declarar esa exención.
- Inscribe la sociedad en el Registro Mercantil de tu provincia. Desde ese momento la SL tiene personalidad jurídica plena.
- Date de alta en Hacienda. Obtén el NIF definitivo y presenta la declaración censal de inicio de actividad.
- Resuelve la Seguridad Social. Los administradores o socios que controlan la sociedad suelen tener que darse de alta como autónomos societarios. Si vas a contratar, la empresa también debe inscribirse como empleadora.
- Revisa los permisos municipales. Si tienes local, lo habitual es presentar una declaración responsable o pedir licencia de actividad en tu ayuntamiento.
Existe una alternativa más rápida: tramitarlo online a través del sistema CIRCE, desde un Punto de Atención al Emprendedor (PAE) o con certificado digital. Un único documento electrónico sustituye a buena parte de los formularios, y con estatutos tipo los plazos se acortan mucho.
Cómo darte de alta como autónomo
Aquí el proceso se reduce a dos trámites, que conviene hacer en este orden:
- Alta en Hacienda, con la declaración censal, antes de empezar la actividad. En ella indicas qué actividad vas a hacer, el epígrafe del IAE y cómo vas a tributar.
- Alta en la Seguridad Social, en el régimen de autónomos. Aquí eliges tu base de cotización según los ingresos netos que prevés tener, y solicitas la tarifa plana si cumples los requisitos.
Según tu actividad, puede que también necesites licencias municipales o colegiarte en el colegio profesional que corresponda.
Tres errores habituales al empezar
Crear la sociedad con socios y sin pacto de socios. Los estatutos no cubren qué pasa si alguien quiere salir, deja de trabajar en el proyecto o entra un inversor. Un pacto de socios firmado al principio evita muchos conflictos.
Mezclar el dinero personal con el del negocio. Usa una cuenta distinta desde el primer día. Te facilitará la contabilidad y evitará problemas con Hacienda.
Olvidar las obligaciones periódicas. Empezar a facturar implica declaraciones trimestrales de IVA y de retenciones o pagos a cuenta. Apúntate el calendario fiscal desde el principio.
Resumen
Decide primero la forma jurídica pensando en el riesgo que vas a asumir, en si tendrás socios y en cuánto esperas ganar. Si eliges autónomo, en pocos días puedes estar facturando. Si eliges una SL, cuenta con algo más de tiempo y de coste, pero ganarás protección y una estructura preparada para crecer.
Esta guía ofrece información general. Las cuotas, los tipos y los requisitos cambian con frecuencia y dependen de tu caso, así que antes de dar el paso consulta con un asesor fiscal o un gestor.
¿Estás pensando en crear tu empresa? Cuéntanos en los comentarios en qué punto estás o qué duda te frena, y te ayudamos.